viernes, 2 de enero de 2015

2015


Mi propósito para el 2015 es alejarme de unas cuantas cosas...
Las piezas que no construyan mi humanidad.
Todo lo que promueva en mi mente  pensamientos negativos.
El menosprecio hacia algunos individuos  y la exaltación hacia otros.
La idealización hacia cualquier persona.
La confianza exclusiva en mis sentidos y conocimiento limitado.
El victimismo sin predisposición al cambio.
Las metas sin constancia.
El conformismo sin intentos.
Las tradiciones vacías y las palabras mudas.
La compañía solitaria y la soledad acompañada.
El amor fingido y las mentiras camufladas.
El extremismo, sea el extremo que sea.
Los juegos sentimentales y chantajes emocionales.
La ignorancia por pereza a la búsqueda de respuestas.
Los miedos... 
En el 2015 espero desechar  de mi lado todo aquello que se aleje de mi persona cada vez que intente superar algunos aspectos de  mis imperfecciones y límites humanos... 

sábado, 21 de junio de 2014

Poca cosa



"Si hoy te sientes poca cosa, déjame decirte que utilizas la unidad de medida equivocada para determinar tu valor. No te compares con los demás pues la comparación es la peor enfermedad de todas: destruye la humanidad desde dentro y no caduca con el paso del tiempo.
Puedes ser quien decidas ser. Críticas, desánimos, comentarios negativos, malas palabras... siempre te rodearán e incluso saldrán de tu boca alguna vez. No permitas que te hundan, transfórmalos en un empuje para convertirte en alguien mejor. 

Reconoce la autocompasión como una excusa para débiles: evítala, cáete, reflexiona, levántate y lucha por superarte en cada paso que des. 
Si consigues amarme de verdad aprenderás a quererte, ya que la consecuencia de querer al amor es amar a los demás como a uno mismo. Por lo tanto, conviértete en un apoyo para aquellos que te rodean y así descubrirás que tienes más de lo que imaginas.
Cada mañana cuando te levantes y sigas respirando, ten en cuenta cada variable y cada ínfimo detalle que te ha llevado hasta ese instante. 
La finalidad de tu existencia en este mundo es que forjes un carácter que te traiga a mi lado, y haré todo lo posible para que así sea, porque yo no me conformo con poca cosa. 
Si todavía te sientes poca cosa déjame decirte que me ofendes porque toda mi creación es una obra de arte y tú formas parte de ella. 
Te quiero tanto que estando en mi imaginación decidí hacerte real pues eres la mezcla de los pensamientos más originales, que jamás hayan pasado por mente humana alguna, concentrados en un mismo ser."

sábado, 11 de enero de 2014

Con el paso del tiempo...



Con el paso del tiempo estoy aprendiendo a...

Andar por la vida, caer con estilo y levantarme con destreza.
Poner en tela de juicio mi propia voluntad.
Que la equivocación no entiende de mayorías ni minorías.
Dudar de los caminos demasiado fáciles y buscar alternativas.
Entender el esfuerzo como una inversión a largo plazo.
Aceptar que hay tantos puntos de vista como personas, y que el mío es uno más: ni mejor, ni peor.
Ver el pasado como unas “prácticas” para llegar a ser quien soy en el presente.
No vivir de las rentas de los recuerdos y crear unos nuevos.
Que el hecho de dar por sentado ciertas cosas es una manera de dejar de disfrutar otras.
Entender que el único miedo lógico es el miedo a tener miedo.
Actuar más que hablar.
Aceptar las críticas constructivas y a desechar las destructivas.
Que la actitud positiva es contagiosa y provoca situaciones increíbles.
Saber que las opiniones son únicamente opiniones y no hechos... sobretodo las mías.
Desdeñar los absolutismos... nunca me gustaron.
Que el cambio es una constante necesaria en la vida.
Que una pequeña decisión puede tener enormes consecuencias.
Que la verdad sigue siendo verdad a pesar de ser vista a través de diferentes lentes.
Que aquello invisible es lo que más consecuencias visibles provoca.
Reconocer lo que no quiero ya que es otra manera de acercarme a lo que quiero.
Mejorar en todos los aspectos posibles como meta personal y así ser útil a aquellos que me rodean.
No culpar a aquellos a quienes idealizo al no cumplir mis expectativas ideales.
Que un silencio en el momento adecuado puede contener un mensaje más profundo que el de cualquier discurso pomposo.
Que el ejercicio físico y el buen humor cura el pesimismo y la depresión.
Que la libertad reside en disfrutar haciendo cosas buenas sin esperar ningún reconocimiento externo.
No dejar lugar en mi mente a pensamientos negativos.
Evitar las comparaciones, pues como dice el refrán: son odiosas.
Aceptar que las preocupaciones no solucionan problemas sino que anulan mi capacidad resolutiva de los mismos.
No basar mi existencia en variables que caducan y dejarla en manos de la única constante que siempre permanece.
Que la verdadera seguridad no se encuentra en cosas, personas ni lugares... sino en la relación con un Ser que supera los límites humanos.
Que el amor sin razón es emoción... y el amor sin corazón es obligación.
Que el sentimiento se construye y la emoción se diluye.
Entender que la única manera de mantener los pies en la tierra es mirando hacia el cielo.

Dejar que cada instante que vivo me enseñe, pues con el paso del tiempo estoy aprendiendo a vivir.

miércoles, 3 de abril de 2013

Comparison vs Improvement



Terminó de atarse los cordones, alzó la mirada y vio todo el camino que le quedaba por delante, no podía ver el final de la carretera y no entendía exactamente porque volvía a estar en aquella misma posición una vez más cuando prometió no volver a hacerlo.
Sin embargo, muchas cosas habían cambiado desde la última vez. Decidió comenzar de cero pero ya no era el mismo de hace unos años. Las experiencias de lo vivido parecían disiparse con el tiempo aunque paradójicamente el aprendizaje de las mismas seguía intacto. Su enfoque y sus objetivos habían cambiado totalmente. 
“Hace demasiado viento en contra...” se decía mientras miraba como el aire golpeaba con fuerza los arbustos de alrededor. No sabía muy bien que hacía allí ni era totalmente consciente de que una parte suya no quería estar. El viento era una excusa más de las que podría sacar como las nubes que anunciaban lluvia o el camino mal asfaltado. La realidad era que, hasta ese momento, nunca había disfrutado de correr; tantas presiones, tantas imposiciones, tantas maneras alternativas de hacer lo correcto que ni tan siquiera se había planteado en fabricar la suya propia para sacarle el mayor partido a algo que le parecía tan tedioso. 
Esta vez se había prometido hacer caso omiso de lo que escuchaba sobre otros que intentaron lo mismo siendo derrotados o alcanzando grandes logros... Las comparaciones nunca le habían ayudado realmente a hacerlo bien, mejorar o a ser feliz con sus propias marcas ni consigo mismo. Ni la presión, ni la expectación de los demás le influían positivamente. Esta vez se prometió a sí mismo hacer lo que quería hacer en el momento en el que él creyese oportuno, a su propio ritmo, aquel que le permitiese disfrutar del paisaje, de la libertad y que al mismo tiempo le supusiera un necesario esfuerzo físico para mejorar sus propias marcas. Prometió compararse únicamente con su “yo” pasado con la única finalidad de mejorarlo. Ya no buscaba el alcanzar un objetivo estándar impuesto con un fin de adulaciones vacías, sino el simple crecimiento mental y físico presente propuesto, visto y animado por un único Espectador...
El camino es igual para todos pero el cómo recorrerlo hace la diferencia; los inconvenientes serán distintos dependiendo de nuestras fortalezas o flaquezas pero al final sólo habrán frustraciones si nuestra realidad y lo que elegimos decidir vivir no coinciden engañándonos únicamente a nosotros mismos o a los demás, porque nuestro verdadero Espectador es un narrador omnisciente que conoce nuestro ser más profundo y que está presente para guiarnos hacia una coherencia existencial: salud mental, espiritual y física. 

"Cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie" Gálatas 6: 4

                                                                                                                                                

domingo, 8 de enero de 2012

En búsqueda de lo encontrado

"Cuanto más cerca se llega del sueño, más se va convirtiendo la Historia Personal en la verdadera razón de vivir" 1

Casi siempre he utilizado gafas, aunque no tuviese muchas dioptrías. Cuando cumplí los 12 años el oculista me dijo que sólo necesitaría ponérmelas para leer, ver la tele o cuando estuviera frente al ordenador. Así que comencé a usarlas en esos casos específicos. Suelo ser muy despistada y en más de una ocasión las pierdo. En una de esas veces comencé a buscarlas por todos los rincones de mi habitación: armarios, cajones, debajo de la cama... ni rastro. No paraba de repetirme en voz alta una y otra vez donde había sido el último lugar donde las había dejado. Fui al baño, por si me las había quitado al ducharme y olvidado encima del lavamanos, pero allí no estaban... de repente, miro hacia el espejo y me veo con ellas puestas.

Así es como percibo aquello que realmente nos hace felices: lo tenemos "puesto" como las gafas pero aún así buscamos por todas partes para poder llegar a encontrarlo. Y durante esa búsqueda podemos encontrar mil cosas más, pero no serán las "gafas", hasta que buscando y buscando nos damos cuenta de que las tenemos puestas, simplemente no éramos conscientes de ello. 

Porque ¿de qué sirve tener algo que no se sabe que se tiene? El problema no estaba en ese algo, el problema estaba en mí perspectiva... no era capaz de verlo porque estaba tan distraída ante el propio hecho de buscar que no sabía que lo que realmente buscaba ya lo tenía.

Sueños, deseos, objetivos, metas e ilusiones... una carrera con futuro, un puesto laboral asegurado, un salario desorbitante que nos pueda permitir tener un cochazo o la casa perfecta, ser alguien reconocido y aceptado por la familia, los amigos, la comunidad... ¿Cuál es la finalidad de nuestra existencia? 

Vivir es un constante aprendizaje que se puede obtener desde cualquier posición social, lugar geográfico o educación pero no desde cualquier perspectiva personal. Cada cual tiene su propio camino para alcanzar una cosmovisión que le permita ser feliz (en la medida de lo posible ante la imperfección de este mundo).
 
Cuando se llegan a cumplir sueños pasajeros creyendo que conducen al sentido de la existencia personal, se vuelven a sustituir automáticamente por otro y así sucesivamente porque uno no termina de satisfacer la real necesidad de "felicidad" con metas que van y vienen. Por eso creo que es necesario que cada cual pueda encontrar su propio camino hacia el sentido de su vida, la manera de llegar a valorar lo que le rodea sin basarlo en cosas que llegan y que tarde o temprano se desvanecen. 

Tener planes, sueños y metas "terrenales" es bueno; esforzarse por conseguirlos realmente enriquecedor para el carácter porque nos ayuda a encontrar nuestra "Historia Personal" pero nunca deberían convertirse en la "Historia Personal" de nuestras vidas, es decir, en el centro de nuestra existencia; porque cuando eso sucede, corremos el riesgo de frustrarnos ante el hecho de nunca sentirnos totalmente satisfechos una vez cumplidos nuestros sueños con fecha de caducidad y perdernos lo mejor de todo... VIVIR.

"(...) su corazón le dijo que todo hombre feliz era un hombre que llevaba a Dios dentro de sí. Y que la felicidad se podía encontrar en un simple grano de arena del desierto... Porque un grano de arena es un momento de la Creación, y el Universo tardó miles de millones de años para crearlo" 2
1. 2. El Alquimista, P. Coelho.

miércoles, 12 de enero de 2011

Cambios: pánico de una sociedad moderna




En la actualidad, la sociedad que nos rodea se jacta de ser abierta, multicultural y basada en una ciencia cambiante. Todo lo relacionado con la tradición y el hacer las cosas como siempre se han hecho porque es como siempre han funcionado ya no tiene cabida en esta mentalidad "rebelde e inconformista"... o eso nos creemos.
El cambio ha sido la característica por excelencia del desarrollo socio-tecnologico de los últimos años y por ello nos sentimos orgullosos de pertenecer a una generación fruto de constantes luchas hacia la mejora.
Sin embargo, todas esas cosas buenas que otros consiguieron, y que hoy día nosotros disfrutamos, lo hicieron con la toma consciente de difíciles decisiones individuales. De una manera u otra cada uno de estos personajes conocidos y anónimos optaron por sacar el pie de sus miedos personales y dar un paso adelante mas allá de lo comúnmente aceptado para evolucionar hacia algo mejor.
La realidad es que esos miedos no han desaparecido con la llegada de nuestra generación, parece que incluso esté más latente que nunca al haber nacido y crecido, muchos de nosotros, "entre algodones" en una "seguridad" aparentemente inamovible. Nos auto-convencemos (y muchas veces nos convencen) de que el camino alternativo no va a satisfacernos puesto que en apariencia es demasiado complicado en comparación a todo lo que ya conocemos. Cambiar significa arriesgar esa seguridad en la que crecimos y dar la nota en nuestro entorno social, y es justo entonces cuando el conformismo se asienta en nuestras vidas, la rebeldía y el inconformismo se guarda para utilizarse ante cosas que no sean tan transcendentales. En resumen: es lo que hay que hacer porque es lo que toca o lo que "todo el mundo" haría en nuestro lugar (parece que no se aleja tanto de la tradición que muchos dicen detestar).
El ser humano continúa con las mismas inquietudes que sus antecesores: busca la seguridad y la estabilidad, pero la diferencia se encuentra en la actitud frente a dicha búsqueda:
+ Muchos son infelices con sus vidas actuales (aunque no lo reconozcan abiertamente) pero ni se plantean dar un paso al cambio por temor a la pérdida de una seguridad imaginaria que les rodea (social, familiar, laboral o económica) y se repiten una y otra vez aquello de "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".
+ Otros aceptan que: la seguridad y la estabilidad realmente no existen en este mundo e intentan ser felices a lo largo del camino aceptando que para conseguirlo son necesarios los cambios y que los riesgos forman parte de nuestra existencia decidamos cambiar o no. Lo cierto es que, hasta aquellos que prefieren no cambiar, también corren un riesgo: el de ser infelices con aquello que pretendían no perder.

En el fondo sabemos que hagamos lo que hagamos nunca tendremos un control total de las cosas y por eso seguimos temiendo los cambios y sus consecuencias; aún así los cambios son esenciales para superarnos y mejorar. Por lo tanto cambiemos y dejemos que nuestro descontrol sea controlado por Alguien mejor; a nosotros sólo nos toca aprender y crecer.


“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”

Romanos 12: 2

viernes, 29 de octubre de 2010

Tu otro Yo



Hace algún tiempo, y con motivo de un programa especial para la iglesia, realizamos la siguiente pregunta a un grupo de niños: ¿qué es el ser humano?
Después de un rato con cara de póker y sin saber exactamente qué contestar comenzaron con descripciones físicas añadiendo alguna que otra frase hecha que seguramente habrían escuchado decir a los adultos.
Si fueras tú quien tuvieras que responder ¿qué dirías que eres? ¿tu respuesta sería muy distinta a la de los niños? Quizá la pregunta esté mal planteada y sea mas correcta: ¿quién dirías que eres? ¿Has pensado alguna vez aquello de “en quién me habría convertido si me hubiera criado otra familia, en una cultura totalmente distinta o en otra época”? ¿hubiera sido el mismo yo? Lo mas seguro es que fueras una versión de ti bastante diferente. Darle vueltas a estas preguntas me ha llevado a caer en algo que no está precisamente muy de moda hoy día: la empatía.
Te encuentras atrapado entre una inmensa multitud y hay que moverse, da igual hacia donde, lo importante es salir de ahí… todos piensan exactamente lo mismo que tú y en ese instante parece que el “instinto animal” se activa y la razón humana desaparece. Comienzan los gritos, empujones, pisotones y cunde el pánico… Si en este caso predominara nuestra humanidad (esa empatía que escasea) todo el mundo saldría ileso e incluso con una sonrisa en la cara por haber cooperado unos con otros para salir.
Es curioso que, en general, se tienda a ser egoísta en cuanto nos encontramos dentro de un grupo de personas con intereses semejantes a los nuestros. Desgraciadamente es una actitud latente desde la aparición del pecado, sobretodo en la sociedad individualista en la que nos movemos. Se dice que es el instinto el que nos lleva a comportarnos muchas veces de la manera menos apropiada sin embargo, estamos diseñados de una forma totalmente contraria a esa tendencia. Si observamos los sentidos que tenemos, unidos a la razón, podremos ver un nexo directo entre nuestra persona y el exterior, no se trata de una maquina de absorber intereses individuales, sino de capacidades que nos ayudan a "proyectar" (al exterior) y a que nos "proyecten" (del exterior) para un bien común.
Un claro ejemplo es la vista, los ojos son como una cámara que registra lo que esta afuera de ese "yo", como un espectador que va al cine y a quien normalmente le gusta sentirse identificado con el personaje, pero la cámara no debe de hacerse notar (voilleur). En la vida diaria también debería de ser así, tendría que ser mas sencillo el ponernos en la piel de aquellos que son diferentes a nosotros, somos capaces de sentir empatía por un personaje de ficción y nos cuesta horrores sentirla por alguien real de carne y hueso.
Por lo tanto, la próxima vez que nos encontremos dentro de una “multitud”, echemos el freno antes de contestar al de al lado con gritos y pisotones, porque las personas que nos rodean, con creencias opuestas, caracteres distintos, personalidades peculiares pero quizá con objetivos semejantes, podrían ser esa otra versión de nosotros, si hubiéramos crecido en una familia, en una cultura o en una época diferente.

"Haced con los demás como os gustaría que los demás hicieran con vosotros; porque en eso se resumen la ley y los profetas"
Mateo 7: 12