
Un grupo de pacientes entra en la sala de espera de una consulta médica y se sienta tranquilamente. Mientras esperan interactúan entre ellos comentando sus problemas de salud que les ha llevado hasta allí y sobre el médico tan prestigioso que les va a atender. El tiempo pasa lentamente y algunos comienzan a centrarse más en el hecho de esperar que en la necesidad de curarse, por eso deciden ojear las revistas del corazón que están en la mesita central de la sala. Cada vez son menos los que siguen esperando pacientemente al médico; más de uno se deja llevar por las continuas llamadas de atención que les hacen otros que decidieron leerlas asegurándoles que no tenían nada mejor que hacer para matar el tiempo. Están tan embelesados con ellas que ni tan siquiera se percatan de que la puerta de la consulta se abre. El médico entra en la sala y comienza a nombrar a los pacientes que se encuentran en la lista, los que han permanecido atentos se levantan inmediatamente al escuchar su nombre, el resto sigue observando las fotografias tan llamativas de los famosos desdeñando la presencia del doctor habiendo pasado por la sala de espera para nada.
Parece absurdo ¿verdad? Ir a una sala de espera para después no entrar en la consulta del médico... pues algo parecido pasa con nosotros. Con el paso del tiempo hemos decidido centrarnos en las "revistas", es decir, en todo aquello que nos entretiene, desde el estrés del trabajo y los estudios hasta las muchas alternativas de ocio que se nos ofrecen en la "sala de espera" (el mundo) sin tener en cuenta de que allí estamos simplemente de paso. Lamentablemente el objetivo de muchos ha cambiado de sentido, ya no se trata de esperar al médico y vivir, sino de ignorar la enfermedad, es decir, la muerte, y simplemente sobrevivir sin aspirar a algo mejor.
Para ello se utilizan las series y películas de ficción donde los protagonistas se mantienen intactos con apenas un rasguño en la cara tras haber sufrido 15 accidentes de tráfico y 30 intentos de asesinato, al puro estilo James Bond, (para que los espectadores se sientan identificados y crean que verdaderamente es posible ser "inmortal"), las drogas, el sexo, y todas las formas posibles que nos evada de la realidad triunfan como nunca, también se inventan mil teorías filosóficas y científicas, después de todo, echar por tierra la existencia de un Dios es lo "lógico" y lo "racional"; se dice que el ser humano es un crack y autosuficiente, que Dios es una invención seguida por unos pocos débiles ignorantes que no pueden afrontar la cruda realidad porque les han lavado el cerebro (¡esta última frase cuantas veces la habré escuchado!).
Pero he aquí un gran dilema, ninguna de estas evasiones y teorías nos salva de que algún día dejemos de respirar, nadie sabe con total certeza qué le espera después de pasar por el hoyo, simplemente quedan los restos de opiniones personales y un mar de preguntas sin respuesta; el hecho de que grandes pensadores y científicos de los últimos siglos no hayan sido capaces de afrontar este gran misterio produce una enorme laguna en la opinión social sobre la muerte... todo sea por negar la existencia de un ser superior.
Se teme hablar del misterio por excelencia ya que de inmediato viene a la mente una de las cuestiones más comunes ¿qué hay después de todo esto?, lo que conlleva filosofar sobre el sentido de la vida humana llegando al punto de plantearse la existencia de Dios, pero no interesa, porque contrariamente a lo que se pretende vender en los medios de comunicación de la sociedad occidental, la valentía de defender el libre pensamiento en estos tiempos brilla por su ausencia. Así que muchos suelen afirmarse a sí mismos que tras esta vida de constantes contradicciones e injusticias no hay nada.
Asegurar que Dios existe no está de moda, asegurar que Dios existe es aceptar las burlas de muchos que creen tener la verdad absoluta sin haberse molestado en buscarla.
Aceptar la existencia de Dios y ser consecuente con ella es ir contracorriente aceptando de que no seremos aceptados en el mundo teniendo una perspectiva de la vida que va más allá de nuestros cinco sentidos, que va más allá de la muerte...
"Enseñanos de tal modo a contar nuestros días, que entre la sabiduría en nuestro corazón"
Salmos 90:12