"Ahora empieza el auténtico debate, el de la coherencia, que todo el mundo piense lo que quiera, pero que actúe en consecuencia. Por lo tanto, punto y final a la hipocresía. Por ejemplo: si soy pacifista jamás tendría acciones o admitiría entrar en un negocio de armamento. Otros son del Opus Dei, y es lógico que no quieran participar en un negocio de preservativos. ¿Se entiende o no? Esto es coherencia. Sugiero que ningún empresario de prensa, radio o televisión se lucre con programas, artículos, fotos o anuncios publicitarios que vayan en contra de sus principios morales; que ningún político, banquero, religioso o empresario predique una cosa y practique la contraria; no se puede estar en misa y recaudando. Pero todo el mundo tiene derecho al arrepentimiento" J. Sardá
Si como cristianos no somos capaces de actuar aceptando los consejos de Dios sino que justificamos nuestras faltas y seguimos cometiéndolas conscientemente y las hacemos parte de nuestra forma de vida, el hecho de decir que se es creyente carece totalmente de sentido. Porque Dios no son leyes, normas, apariencias o prohibiciones. Dios es una forma de vida libre, consecuente y transparente a sus ojos; con pecado si, porque somos seres humanos y tenemos defectos, pero sabiendo que el arrepentimiento es el único camino al perdón y no la autojustificación. Porque a los ojos del Señor tiene más mérito que un ateo sea consecuente con sus principios que una persona se llame cristiana y no lo sea con los suyos.
Dentro de nuestros defectos intentemos ser sinceros y abiertos a saber reconocerlos y a arrepentirnos, porque podemos engañarnos a nosotros mismos y a los demás pero es imposible engañar a Dios.
"El hombre de doble ánimo es inconstante en sus caminos" Santiago 1:8

No hay comentarios:
Publicar un comentario