miércoles, 12 de enero de 2011

Cambios: pánico de una sociedad moderna




En la actualidad, la sociedad que nos rodea se jacta de ser abierta, multicultural y basada en una ciencia cambiante. Todo lo relacionado con la tradición y el hacer las cosas como siempre se han hecho porque es como siempre han funcionado ya no tiene cabida en esta mentalidad "rebelde e inconformista"... o eso nos creemos.
El cambio ha sido la característica por excelencia del desarrollo socio-tecnologico de los últimos años y por ello nos sentimos orgullosos de pertenecer a una generación fruto de constantes luchas hacia la mejora.
Sin embargo, todas esas cosas buenas que otros consiguieron, y que hoy día nosotros disfrutamos, lo hicieron con la toma consciente de difíciles decisiones individuales. De una manera u otra cada uno de estos personajes conocidos y anónimos optaron por sacar el pie de sus miedos personales y dar un paso adelante mas allá de lo comúnmente aceptado para evolucionar hacia algo mejor.
La realidad es que esos miedos no han desaparecido con la llegada de nuestra generación, parece que incluso esté más latente que nunca al haber nacido y crecido, muchos de nosotros, "entre algodones" en una "seguridad" aparentemente inamovible. Nos auto-convencemos (y muchas veces nos convencen) de que el camino alternativo no va a satisfacernos puesto que en apariencia es demasiado complicado en comparación a todo lo que ya conocemos. Cambiar significa arriesgar esa seguridad en la que crecimos y dar la nota en nuestro entorno social, y es justo entonces cuando el conformismo se asienta en nuestras vidas, la rebeldía y el inconformismo se guarda para utilizarse ante cosas que no sean tan transcendentales. En resumen: es lo que hay que hacer porque es lo que toca o lo que "todo el mundo" haría en nuestro lugar (parece que no se aleja tanto de la tradición que muchos dicen detestar).
El ser humano continúa con las mismas inquietudes que sus antecesores: busca la seguridad y la estabilidad, pero la diferencia se encuentra en la actitud frente a dicha búsqueda:
+ Muchos son infelices con sus vidas actuales (aunque no lo reconozcan abiertamente) pero ni se plantean dar un paso al cambio por temor a la pérdida de una seguridad imaginaria que les rodea (social, familiar, laboral o económica) y se repiten una y otra vez aquello de "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".
+ Otros aceptan que: la seguridad y la estabilidad realmente no existen en este mundo e intentan ser felices a lo largo del camino aceptando que para conseguirlo son necesarios los cambios y que los riesgos forman parte de nuestra existencia decidamos cambiar o no. Lo cierto es que, hasta aquellos que prefieren no cambiar, también corren un riesgo: el de ser infelices con aquello que pretendían no perder.

En el fondo sabemos que hagamos lo que hagamos nunca tendremos un control total de las cosas y por eso seguimos temiendo los cambios y sus consecuencias; aún así los cambios son esenciales para superarnos y mejorar. Por lo tanto cambiemos y dejemos que nuestro descontrol sea controlado por Alguien mejor; a nosotros sólo nos toca aprender y crecer.


“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”

Romanos 12: 2