miércoles, 3 de abril de 2013

Comparison vs Improvement



Terminó de atarse los cordones, alzó la mirada y vio todo el camino que le quedaba por delante, no podía ver el final de la carretera y no entendía exactamente porque volvía a estar en aquella misma posición una vez más cuando prometió no volver a hacerlo.
Sin embargo, muchas cosas habían cambiado desde la última vez. Decidió comenzar de cero pero ya no era el mismo de hace unos años. Las experiencias de lo vivido parecían disiparse con el tiempo aunque paradójicamente el aprendizaje de las mismas seguía intacto. Su enfoque y sus objetivos habían cambiado totalmente. 
“Hace demasiado viento en contra...” se decía mientras miraba como el aire golpeaba con fuerza los arbustos de alrededor. No sabía muy bien que hacía allí ni era totalmente consciente de que una parte suya no quería estar. El viento era una excusa más de las que podría sacar como las nubes que anunciaban lluvia o el camino mal asfaltado. La realidad era que, hasta ese momento, nunca había disfrutado de correr; tantas presiones, tantas imposiciones, tantas maneras alternativas de hacer lo correcto que ni tan siquiera se había planteado en fabricar la suya propia para sacarle el mayor partido a algo que le parecía tan tedioso. 
Esta vez se había prometido hacer caso omiso de lo que escuchaba sobre otros que intentaron lo mismo siendo derrotados o alcanzando grandes logros... Las comparaciones nunca le habían ayudado realmente a hacerlo bien, mejorar o a ser feliz con sus propias marcas ni consigo mismo. Ni la presión, ni la expectación de los demás le influían positivamente. Esta vez se prometió a sí mismo hacer lo que quería hacer en el momento en el que él creyese oportuno, a su propio ritmo, aquel que le permitiese disfrutar del paisaje, de la libertad y que al mismo tiempo le supusiera un necesario esfuerzo físico para mejorar sus propias marcas. Prometió compararse únicamente con su “yo” pasado con la única finalidad de mejorarlo. Ya no buscaba el alcanzar un objetivo estándar impuesto con un fin de adulaciones vacías, sino el simple crecimiento mental y físico presente propuesto, visto y animado por un único Espectador...
El camino es igual para todos pero el cómo recorrerlo hace la diferencia; los inconvenientes serán distintos dependiendo de nuestras fortalezas o flaquezas pero al final sólo habrán frustraciones si nuestra realidad y lo que elegimos decidir vivir no coinciden engañándonos únicamente a nosotros mismos o a los demás, porque nuestro verdadero Espectador es un narrador omnisciente que conoce nuestro ser más profundo y que está presente para guiarnos hacia una coherencia existencial: salud mental, espiritual y física. 

"Cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie" Gálatas 6: 4

                                                                                                                                                

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