sábado, 21 de junio de 2014

Poca cosa



"Si hoy te sientes poca cosa, déjame decirte que utilizas la unidad de medida equivocada para determinar tu valor. No te compares con los demás pues la comparación es la peor enfermedad de todas: destruye la humanidad desde dentro y no caduca con el paso del tiempo.
Puedes ser quien decidas ser. Críticas, desánimos, comentarios negativos, malas palabras... siempre te rodearán e incluso saldrán de tu boca alguna vez. No permitas que te hundan, transfórmalos en un empuje para convertirte en alguien mejor. 

Reconoce la autocompasión como una excusa para débiles: evítala, cáete, reflexiona, levántate y lucha por superarte en cada paso que des. 
Si consigues amarme de verdad aprenderás a quererte, ya que la consecuencia de querer al amor es amar a los demás como a uno mismo. Por lo tanto, conviértete en un apoyo para aquellos que te rodean y así descubrirás que tienes más de lo que imaginas.
Cada mañana cuando te levantes y sigas respirando, ten en cuenta cada variable y cada ínfimo detalle que te ha llevado hasta ese instante. 
La finalidad de tu existencia en este mundo es que forjes un carácter que te traiga a mi lado, y haré todo lo posible para que así sea, porque yo no me conformo con poca cosa. 
Si todavía te sientes poca cosa déjame decirte que me ofendes porque toda mi creación es una obra de arte y tú formas parte de ella. 
Te quiero tanto que estando en mi imaginación decidí hacerte real pues eres la mezcla de los pensamientos más originales, que jamás hayan pasado por mente humana alguna, concentrados en un mismo ser."

sábado, 11 de enero de 2014

Con el paso del tiempo...



Con el paso del tiempo estoy aprendiendo a...

Andar por la vida, caer con estilo y levantarme con destreza.
Poner en tela de juicio mi propia voluntad.
Que la equivocación no entiende de mayorías ni minorías.
Dudar de los caminos demasiado fáciles y buscar alternativas.
Entender el esfuerzo como una inversión a largo plazo.
Aceptar que hay tantos puntos de vista como personas, y que el mío es uno más: ni mejor, ni peor.
Ver el pasado como unas “prácticas” para llegar a ser quien soy en el presente.
No vivir de las rentas de los recuerdos y crear unos nuevos.
Que el hecho de dar por sentado ciertas cosas es una manera de dejar de disfrutar otras.
Entender que el único miedo lógico es el miedo a tener miedo.
Actuar más que hablar.
Aceptar las críticas constructivas y a desechar las destructivas.
Que la actitud positiva es contagiosa y provoca situaciones increíbles.
Saber que las opiniones son únicamente opiniones y no hechos... sobretodo las mías.
Desdeñar los absolutismos... nunca me gustaron.
Que el cambio es una constante necesaria en la vida.
Que una pequeña decisión puede tener enormes consecuencias.
Que la verdad sigue siendo verdad a pesar de ser vista a través de diferentes lentes.
Que aquello invisible es lo que más consecuencias visibles provoca.
Reconocer lo que no quiero ya que es otra manera de acercarme a lo que quiero.
Mejorar en todos los aspectos posibles como meta personal y así ser útil a aquellos que me rodean.
No culpar a aquellos a quienes idealizo al no cumplir mis expectativas ideales.
Que un silencio en el momento adecuado puede contener un mensaje más profundo que el de cualquier discurso pomposo.
Que el ejercicio físico y el buen humor cura el pesimismo y la depresión.
Que la libertad reside en disfrutar haciendo cosas buenas sin esperar ningún reconocimiento externo.
No dejar lugar en mi mente a pensamientos negativos.
Evitar las comparaciones, pues como dice el refrán: son odiosas.
Aceptar que las preocupaciones no solucionan problemas sino que anulan mi capacidad resolutiva de los mismos.
No basar mi existencia en variables que caducan y dejarla en manos de la única constante que siempre permanece.
Que la verdadera seguridad no se encuentra en cosas, personas ni lugares... sino en la relación con un Ser que supera los límites humanos.
Que el amor sin razón es emoción... y el amor sin corazón es obligación.
Que el sentimiento se construye y la emoción se diluye.
Entender que la única manera de mantener los pies en la tierra es mirando hacia el cielo.

Dejar que cada instante que vivo me enseñe, pues con el paso del tiempo estoy aprendiendo a vivir.