Con el paso del tiempo estoy aprendiendo a...
Andar por la vida, caer con estilo y
levantarme con destreza.
Poner en tela de juicio mi propia
voluntad.
Que la equivocación no entiende de
mayorías ni minorías.
Dudar de los caminos demasiado fáciles
y buscar alternativas.
Entender el esfuerzo como una inversión
a largo plazo.
Aceptar que hay tantos puntos de vista
como personas, y que el mío es uno más: ni mejor, ni peor.
Ver el pasado como unas “prácticas”
para llegar a ser quien soy en el presente.
No vivir de las rentas de los recuerdos
y crear unos nuevos.
Que el hecho de dar por sentado ciertas
cosas es una manera de dejar de disfrutar otras.
Entender que el único miedo lógico es
el miedo a tener miedo.
Actuar más que hablar.
Aceptar las críticas constructivas y a
desechar las destructivas.
Que la actitud positiva es contagiosa y
provoca situaciones increíbles.
Saber que las opiniones son
únicamente opiniones y no hechos... sobretodo las mías.
Desdeñar los absolutismos... nunca me
gustaron.
Que el cambio es una constante
necesaria en la vida.
Que una pequeña decisión puede tener
enormes consecuencias.
Que la verdad sigue siendo verdad a
pesar de ser vista a través de diferentes lentes.
Que aquello invisible es lo que más
consecuencias visibles provoca.
Reconocer lo que no quiero ya que es
otra manera de acercarme a lo que quiero.
Mejorar en todos los aspectos posibles
como meta personal y así ser útil a aquellos que me rodean.
No culpar a aquellos a quienes idealizo
al no cumplir mis expectativas ideales.
Que un silencio en el momento adecuado
puede contener un mensaje más profundo que el de cualquier discurso
pomposo.
Que el ejercicio físico y el buen
humor cura el pesimismo y la depresión.
Que la libertad reside en disfrutar
haciendo cosas buenas sin esperar ningún reconocimiento externo.
No dejar lugar en mi mente a
pensamientos negativos.
Evitar las comparaciones, pues como
dice el refrán: son odiosas.
Aceptar que las preocupaciones no
solucionan problemas sino que anulan mi capacidad resolutiva de los
mismos.
No basar mi existencia en variables que caducan y dejarla en manos de la única constante
que siempre permanece.
Que la verdadera seguridad no se
encuentra en cosas, personas ni lugares... sino en la relación con
un Ser que supera los límites humanos.
Que el amor sin razón es emoción... y
el amor sin corazón es obligación.
Que el sentimiento se construye y la
emoción se diluye.
Entender que la única manera de
mantener los pies en la tierra es mirando hacia el cielo.
Dejar que cada instante que vivo me enseñe, pues con el paso del tiempo estoy aprendiendo a vivir.
